Movido por el deseo de descubrir la verdad última sobre la existencia, el hombre trata de adquirir los conocimientos universales que le permiten comprenderse mejor y progresar en la realización de sí mismo.
El uso de la razón, la denominada “razón abierta” y la búsqueda de la verdad en Ratzinger se encuentran, no tanto en los artículos académicos que el pontífice emérito le haya dedicado a la cuestión, como en su uso efectivo, es decir, en como él mismo se ha servido de la razón para captar la realidad. Se trata pues de ver la manera de usar la razón y verla en acto. En definitiva, de un uso de la razón que es interpelado por la realidad, que le lleva a asombrarse y conocer con verdad.